Mr.March: Soy dibujante, y resulta que siempre he tenido mucha, por no decir demasiada, imaginación; y por ello mucha motivación. Esto me suele llevar a embarcarme en muchos proyectos, que nunca llegan a buen puerto, o ni siquiera llegan. ¿Qué puedo hacer para acabar las cosas?
Querido Mr.March:
Entiendo tu situación. Es algo muy típico en la gente creativa, el hecho de no acabar las
Este fenómeno se conoce como ‘Síndrome Mascó’. Algunos dicen que se llama así porque lo descubrió la famosa modelo Judith Mascó. Otros se inclinan a pensar que es una abreviación de “Más cosas, más cosas’, que es lo que suelen pensar los afectados por este síndrome. “Más cosas, más proyectos”. Yo me inclino más por lo segundo, dado que lo máximo que ha descubierto una modelo es el milímetro exacto, el punto de no retorno de un dedo que, metido en la boca, te hace vomitar.
Si te reconforta, mucha gente sufre este síndrome. Por ejemplo, Tolkien estaba preparando la cuarta parte de El Señor de los Anillos, pero se embarcó en otro proyecto: escribir un libro divertido. Por aquello de hacer algo diferente. Sus herederos, que ya se deben haber gastado todo lo que el plasta del abuelo les dejó, publicaron el año pasado esta cuarta parte inacabada, que lleva por título “El Señor de los Anillos IV: Movida súper tocha en Góndor”, del que copio aquí un extracto:
“-¡Soy Mónguermor, hijo de Súbnormor, nieto de Etxéberrimor! ¡Prepárate a morir!”
Y Mónguermor le dio muerte. Pero lo importante es que al lado había un árbol. Un árbol de tronco marrón, rugoso como la cima escarpada de cualquiera de las montañas de la cordillera de Cóndermor. El árbol tenía hojas verdes. Una de ellas, del tamaño de un puño. Otra, un poco más pequeña, pero de notables proporciones, aun así. Otra, con forma extraña. Otra estaba ya mustia por la inminente llegada del otoño. Otra…”
Gaudí también sufrió este síndrome. Dejó inacabada la Sagrada Familia para embarcarse en otro proyecto igual de ambicioso: un equipo de fútbol sala. Igual que Dover, que se apartó de su proyecto de hacer música para sacar su último disco.
La solución es bien sencilla: aprende a decir “NO” a los nuevos proyectos. Sólo así podrás acabar los que ya has empezado. Hay que decir que NO a todo lo que suene nuevo. “Oye, Mr. March, ¿quieres ir de viaje a Francia?” “NO. Hasta que no vea toda España, no iré a otros países”. O “Mr. March, ¿te importa si mi amiga Svetlana se une a nuestra cama?” “NO. No quiero tener empezadas dos cosas. Dile a Svetlana que se busque a otro. Es modelo, no le costará”. O “Hey, Mr. March, voy a proceder a hacerle una traqueotomía para no obstruir las vías respiratorias” “NO. Me he embarcado en el proyecto de la asfixia y no pienso dejarlo a medias”.