Josep: ¿Puede ser que mi Abuelo tenga razón al decirme que todo lo que cuentan en la tele es mentira?
Querido Josep:
No cabe duda que tu abuelo es una persona capital en tu vida, fíjate que lo has escrito en mayúscula. Pasarás un duelo largo, ya te lo digo yo. En fin, todo lo que ocurre en el Sálvame es real, no están actuando, lloran de verdad, se indignan de verdad, odian de verdad… Es curioso, porque al principio de la vorágine que actualmente nos propone Telecinco, en los primeros compases de esa brillante máquina histérica, yo qué sé, hará unos cinco o seis años, aún se dudaba de la veracidad de los enfrentamientos. En la época del Crónicas yo pensaba que esos pobres diablos eran como luchadores de Pressing Catch, que después del combate se iban todos juntos a cenar, que se encontraban periódicamente en casa de alguno de ellos para ensayar los ataques, como actores de teatro amateur. Pero no, ahora nadie duda que son unos histéricos de libro; gente que ha sacrificado su equilibrio mental a cambio de dinero y reconocimiento. Personajes que gozan sufriendo. Mira este vídeo de Víctor Sandoval, mira cómo hiperventila su vida, no me negarás que es una bobina de inducción de buena calidad, muy resistente, que sabe articular muy bien sus crisis, las hace inteligibles y les da buen tempo. Es un buen delantero, no es tan fácil encontrar un tipo tan técnico. La verdad es que Telecinco está que se sale. Será un canal repugnante, pero están echando el resto, están más vivos que nunca, juegan su baza al límite. Telecinco es la gran factoría de la vida insana, una llaga supurante en su momento de esplendor. Cuando esa gente se haga vieja recordarán estos días como lo más grande de sus vidas. Llenarán sus casas de fotografías enmarcadas. Las fotografías que tomaron con sus Iphones en aquellos platós de antaño. Pobre gente. Those were the days, Mila Ximénez.
