Smile: ¿La gente es algo desagradecida o es que yo soy muy gilipollas?
¡Buah! No te creerás la llufa que me acabo de tirar… Perdóname, Smile, ¿qué decías? Buf, es que no puedo ver ni el teclado. Me ha salido un gas verduzco, una neblina pegajosa… ¿Smile? ¿Estás ahí?… En mi vida había soltado algo tan nocivo, es que ni siquiera puedo oírte, el gas me ha aislado a muchos niveles… ¿Smile? -pregunta por una sonrisa- ¿Smile? -también ofrece una sonrisa- Joder, el pedo está empezando a condensarse, hay que darse prisa, se me están pegando los dedos a las teclas… ¿Smile?… ¿Thrills anyone? OFRECER INTRIGAS: THRILLS ANYONE?
.
Blitz: Mis compañeros de clase me regalaron por mi cumpleaños unos pendientes y un pañuelo que no me gustan nada. Pero claro, los veo todos lo días. ¿Qué hago, me los pongo igual? Es que son muy muy feos.
Hola Blitz, vaya nombre de pedo fino tienes, ¿eh? Nombre de pedo de embajada. Embajada rica en país pobre por la mañana, no puedo concretar más.
Tengo un par de dudas: ¿Qué es lo que ves todos los días? ¿Los pendientes, o tus compañeros? y ¿Quiénes son muy feos? ¿Los pendientes, o tus compañeros? Blitz, espero que las respuestas a estas preguntas que te planteo sean las que todos intuimos, es decir, que cada día ves a tus compañeros y los pendientes son muy feos. Si no no he entendido nada, de hecho creería que estás loco. Pero serías un loco maravilloso, permíteme que te lo diga. Un loco delicioso que lleva pendientes y pañuelo… ¡ERES UNA MUJER, CLARO, MENOS MAL QUE ME HE DADO CUENTA!
Mi respuesta a tu consulta, una respuesta honesta, sin chistes ni giros extraños, vamos, lo que yo haría si me encontrara en tu situación: Ponte los pendientes y el pañuelo algún día aislado, incluso dos o tres días, y después de una semana no los lleves más. Mira, te voy a proponer un esquema muy técnico. Cero ironía, todo muy Mujer Hoy:
Día del regalo: Te los dejas puestos unas horas en señal de agradecimiento. Después los guardas discretamente.
Dos días posteriores al regalo: No te los pones (tus amigos se extrañarán un poco, pero vale la pena invertir en esto).
Tercer día: Te los pones (tus compañeros pensarán que te ha gustado de verdad porque no te has dejado llevar por la novedad y los has reservado. Los has tratado como si fuese ropa tuya, con naturalidad y seriedad).
Del cuarto al séptimo día: No lo llevas (muy lógico, nadie sospechará).
Octavo día (tranquila, que ya lo tienes): Te los pones. Tienen que reaparecer con mucha pompa. Procura comentar varias veces -cada 2h 40min aprox- lo mucho que te gusta el regalo. El octavo día es el golpe maestro, con este último movimiento engañarás a todos tus compañeros. Sólo habrá pasado una semana y te habrán visto llevarlos en tres ocasiones. Sus cerebros fijarán la noción “le ha gustado muchísimo el regalo”, pero en apenas unos días habrán olvidado los pendientes y el pañuelo. Asociarán tu persona a esa noción agradable, pero no recordarán de qué regalo se trataba. Habrás acumulado unos bonus borrosos en la cuenta de la amistad. Hipotecas basura en la mente de tus amigos.
Muy importante: Si quieres que esto funcione, después del octavo día NO TE LOS PONGAS NUNCA MÁS Y NO LOS MENCIONES BAJO NINGÚN CONCEPTO. No refresques la memoria de tus amistades, podría ser catastrófico. Esa es la paradoja: Para hacerlos felices a ellos debes hacerte feliz a ti misma.
Un abrazo, Blitz, ¡¡AYEHH!! ¡¡SE ME HA ESCABULLIDO ENTRE LOS BRAZOS!!