Porculio: Hola, soy un chico de 27 años y tengo fimosis, pero me da mucha vergüenza contárselo al médico, ¿qué puedo hacer?
Descartamos la conversión al judaísmo porque entendemos que, si a los 27 años tu tita sigue escondiéndose tras la capucha como Justin Bieber en las ruedas de prensa, es porque el rito de la circuncisión no entra dentro de tus parámetros. Y es una pena porque los rituales religiosos tienen la virtud de legitimar conductas que a cualquiera le parecerían ridículas o vergonzantes en otro contexto. “Doctor, tengo fimosis” “JAJAJAJA”. “Doctor, soy judío” “Ah, muy bien”.
Sigamos con otras opciones. Consultando con los Pelochos, hemos dado con un tratamiento conservador que se ha mostrado efectivo en un 85% de los casos. El tratamiento tiene 3 pasos:
- Medidas higiénicas (dar cera pulir cera, etc).
- Retracciones periódicas del prepucio (pajas más bien fuertes).
- Aplicación de una crema de esteroides (quizá también sirve el Danonino).
Si lo anterior no funciona o no te convence, puedes esperar a que llegue el momento en el que tengas que someterte a una operación con anestesia general. Desgraciadamente, es posible que esto acabe ocurriendo. En tal caso, antes de entrar en el quirófano, utilizas un rotulador permanente para dejarle un mensaje al cirujano en tu estómago: “POR FAVOR, RESUELVA LO DE LA TITA TAMBIÉN, YA QUE ESTÁ”. Cuando despiertes de la anestesia, probablemente se hayan apiadado de ti y tu glande de natural esquivo sea finalmente libre para explorar un mundo lleno de posibilidades.
