Pepa: Tengo que compartir coche con alguien con quien no tengo mucha confianza ¿Cómo consigo que no se convierta en una hora de silencios incómodos?
Xavi: Anda Pepa, ¡pero si eso es pan comido! Los viajes largos en coche son una mina de oro para los pasatiempos compartidos, las confesiones, etc. Una idea: para ganarte la confianza de la otra persona, para derribar muros, tú solo propón un concurso de agudos; a ver quién alcanza la nota más aguda gritando. No hay humano que se resista a este juego. Eso os relajará. Entrados ya en calor, estos viajes incluso se podrán convertir en terapia. Te puedes ahorrar millonadas de euros en psicólogos solo por ser copiloto, créeme. Cuéntale todos tus secretos, escarba en tus recuerdos y saca toda la basura por fin con un total desconocido. Ya verás que en dos días hasta podréis juntar la terapia con el concurso de agudos. Imagínate, descubriendo que todas tus neurosis tienen su origen en un día que descubriste a tu padre lamiendo un plátano sin pelar en la ducha, y contándolo todo con la voz más aguda que puedas conseguir. ¡Y cantando! ¡Ai, Pepa, ya te estoy envidiando por todos esos viajes… mala pécora!
Esteban: Pepa, entiendo que este “alguien” es un chico. Y no cualquier chico, sino uno que te gusta mucho. ¿Si no para qué te inventarías esta historia de que se te ha averiado el coche por culpa de la lluvia? Que tú también, infórmate un poco sobre coches antes de soltar una parida como esa. :-( Vale, mi consejo para ganarte la confi de este pavo. En el primer viaje que hagáis, preséntate con un vestidito veraniego y quédate completamente dormida solo arrancar. Arréglatelas para que la falda se te suba, hasta dejar las braguitas al descubierto. Y aquí el truqui, las bragas tienen que ser blancas y el conductor tiene que poder leer claramente en letras negras lo siguiente: CONEIXES EN CHORUS DOMUND? A partir de aquí, no tienes que preocuparte de nada más. Si el chico es quien creo que es, los próximos viajes serán SEDA. Un besazo y de nada, pécora!!
